El retorno. Arrancando el 2014
Volver a la normalidad después de 15 días de vacaciones no es fácil. Se hace también un poco raro cuando esos 15 días los has pasado en casa, viendo a familia y amigos y vuelves al «exilio» en el extranjero. Lo pongo entre comillas porque es un exilio voluntario.
El retorno en sí es un poco cansino, ya que veo imposible que haya nunca un vuelo Zaragoza – Dublín. En un sólo día fui en coche, tren (AVE y cercanías), avión, bus y tranvía. Por suerte todo fue bien, incluso Ryanair está dando menos por saco que antes y eso se agradece.
Dublín es ahora una ciudad en estado de resaca después de las navidades. Muchísima menos gente en la calle, van desapareciendo los adornos y los reno-coches y las rebajas adornan los escaparates de las tiendas. Todo parece normal, incluido el tiempo variable y ventoso que me encontré nada más bajar del avión.
No he hecho ningún propósito para este año, ni bueno ni malo. Los planes a largo plazo y yo no nos llevamos bien, así que de momento voy a seguir con la filosofía del Carpe Diem.
