El carajillo
Hace unos 7 años yo casi ni había probado ni gota de café en mi vida. Le daba a la cafeína a base de cocacolas y sucedáneos, pero poco más. De repente, llegó esa maravillosa época en la que empecé a currar 7 horas por la mañana y luego tenía entre 2 y 5 horas de clase por la tarde… Y empecé inocentemente tomando un café con leche en la heladería del C.C. Independencia «el Caracol» en el Paseo Independencia.
No tardé en pasar al café solo o café con hielo cuando hace buen tiempo. Estaba bueno el del bar Elite’s en Violeta Parra. Mi dosis de cafeína aumentó cuando pasé al mundo laboral, llegando a un punto preocupante cuando estuve unos meses trabajando en un almacén sin ventanas donde la gente curraba en turnos de 24h. y por tanto el café era gratis. Era malo, pero el café de máquina te hace ir al baño regularmente.
Sin embargo, fui bajando la dosis cuando me hice con esta cafetera express para casa. Pero pasó el tiempo y un día que quedé con Diego en Plaza City después de comer subí al siguiente nivel. Ya lo había probado antes pero ahora es un fijo de los lunes: El carajillo.
Hasta me he culturizado. Dice la Wikipedia que «su origen se remonta a cuando las tropas españolas ocuparon Cuba, ya que combinaban café con ron para coger «corajillo», de coraje, y de ahí, carajillo.»
Y no os perdáis tampoco esta receta de Yogur de Carajillo!
Para acabar, como todo tipo de objeto o ente susceptible de tener fans, podréis encontrar grupos en Facebook como este: Carajillo de Baileys con hielo. Sublime…
(Actualización) Una cosa que siempre me he preguntado es si algún día me dará un arrebato y acabaré como Fry en este fantástico capítulo de Futurama:
