El fiasco maltés
Esta es la segunda y última entrada en el blog bajo la categoría «Crónicas de Malta». ¿Por qué? Es sencillo, ya no estoy por allá. De hecho estoy escribiendo estas líneas desde Santa Fe, a 10 kilómetros de Zaragoza.
El mes y poco que he pasado en Malta ha sido un auténtico despropósito. Al margen de que el trabajo en sí no era una maravilla, vivir en aquel país no es apto para todo tipo de personas, y en concreto no lo es para mí. Ya comenté en la anterior entrada que Malta es como una vuelta al pasado, lo cual no es malo de por sí, pero hay otro tipo de situaciones como los cortes de suministros que se pueden prolongar de manera indefinida o la peligrosidad de cruzar una calle andando. No me atreví a conducir por allá por el penoso estado de las carreteras y la locura al volante de los isleños.
Y aún con todo aquello, intenté seguir adelante. Hasta que empecé a tener cierto problema de salud relacionado con la paupérrima calidad del aire en Malta. La mezcla de contaminación, calor, humedad y polvo hace que cualquier persona pueda tener problemas respiratorios. Y si estamos hablando de un ex-asmático como yo… Digamos que mi día a día no estaba siendo muy agradable.
Así que tomamos la decisión de volver a España. Me despedí del trabajo, cogimos los vuelos y fin de la historia… Bueno, eso creía, porque justo ayer me enteré de una noticia que por desgracia me veía venir. El edificio en el que trabajaba estaba siendo ampliado, con lo cual unos obreros estaban demoliendo el edificio de al lado piedra por piedra en lugar de tirarlo abajo por completo. Yo les veía de vez en cuando y no creo que cumplieran con un mínimo de medidas de seguridad. Este viernes, algo salió mal y uno de ellos murió y dos de ellos resultaron heridos en una caída.
La idea de Malta ha sido un error, y no voy a recomendar a nadie que vaya a vivir allá si quiere llevar una vida sin sobresaltos. Por mi parte, creo que voy a estar un tiempo indefinido en Zaragoza pero no tengo ningún plan en estos momentos. Veremos.

1 respuesta
[…] volver en mitad de agosto después del fiasco maltés, preferí descansar un tiempo antes de empantanarme de nuevo. No he venido solo, lo cual hace toda […]