Viaje a Portugal (II): Lisboa

Allá voy con la segunda parte del viaje a Portugal. En este caso, después de unos días de playa y relax en Algarve, el siguiente destino era la capital del país. Para ello fuimos en tren desde Faro por el módico precio de 13 euros per cápita.

Después de llegar a la estación de Entrecampos cogimos el metro para llegar al barrio de Chiado en el centro de la ciudad. Allá nos alojamos en el Poets Hostel, un buen sitio en la ciudad con los mejores hostel de Europa. Era un pelín ruidoso, pero si quieres estar en el centro es lo normal.

Praça do Comércio
Praça do Comércio

Al ir a Lisboa del 1 al 4 de mayo nos encontramos una ciudad repleta de turistas. Muchos de ellos españoles que aprovecharon el puente. También nos encontramos un tiempo más cálido que en el Algarve pero sin llegar a ser agobiante. El primer día cenamos en un buen sitio en el que repetimos otro día: Artis.

Tranvía 28
Tranvía 28

El primer día de turismo fue agotador. Por la mañana cogimos el clásico tranvía 28 para ir al Castelo de São Jorge en la parte alta, desde donde se puede ver una buena panorámica de la ciudad. El 28 nos volvió a llevar al centro desde donde nos dirigimos a la zona de Belém.

Lisboa desde el Castelo de São Jorge
Lisboa desde el Castelo de São Jorge

Por la tarde, visitamos el Mosterio dos Jerónimos (muy recomendable), la Torre de Belém y también probamos los famosos “Pastéis de Belém” de la pastelería situada en Rua Belém. Tuvimos que hidratarnos bien porque el calor apretaba bastante, sobre todo al volver en un masificado tranvía al centro.

Mosterio dos Jerónimos
Mosterio dos Jerónimos

El segundo día fue más relajado. Por la mañana nos dirigimos a la zona donde se celebró la Expo de Lisboa en 1998. Al contrario que en otras ciudades, los edificios que quedaron después de aquella Expo están en uso (en su mayoría). Hasta se usa todavía el telecabina.

Torre de Belém
Torre de Belém

Por allá visitamos el Oceanario mientras en los alrededores se disputaba una triatlón. Después de esa visita nos metimos una panzada de comer en un restaurante brasieiro. Carne carne y más carne!! Tras aquello volvimos lentamente al centro para tener una tarde más relajada con algunas compras.

Oceanário de Lisboa
Oceanário de Lisboa

Lisboa es una ciudad sorprendente con mucha historia que contar. Hay que ir preparado para andar y salvar grandes desniveles ya que el centro de la ciudad es de todo menos plano. Lisboa en particular y Portugal en general es uno de los destinos que me gustaría repetir en el futuro.

 

 

PD: No, no compré toallas. Pero sí vinho verde :P

Vinho verde
Vinho verde

Viaje a Portugal (I): Algarve – Lagos

Nunca había planteado esta web como un blog de viajes pero si todo sale bien este año viajaré mucho más de lo habitual :) El primer viaje largo de este año fue a Portugal entre abril y mayo, con 2 etapas: 5 días en el Algarve y 3 en Lisboa. Viajeros: Pablo & Debora.

Empezamos el viaje con vuelo de 3 horas a Faro para después coger un flojito Fiat Punto de alquiler. Cada cuesta arriba era un dolor… En fin, nos dirigimos a un buen restaurante en Faro cerca de la estación de tren: Adega Nova.
 
Marina de Faro
Marina de Faro
El viaje en coche a Lagos fue como ir por una carretera comarcal por Andalucía, el paisaje era muy parecido al sur de España. Llegamos a la ciudad turística de Lagos en hora y media. Al ser sábado, estaba todo llenito de turistas.
 
Castillo de Aljezur
Castillo de Aljezur
Al día siguente nos pusimos en ruta de nuevo para recorrer la parte oeste del Algarve, con paradas en Aljezur con su castillo, Sagres con su fortaleza y el cabo de San Vicente que es el extremo suroeste de Portugal y uno de los puntos que se llamaban “fin del mundo”.
 
Cabo de San Vicente
Cabo de San Vicente
Los 3 días siguientes fueron básicamente para disfrutar de las playas de Lagos, la buena gastronomía portuguesa (especialmente el pescado) y un poco de vida nocturna. Entre semana había muchos menos turistas y estar en las playas era una delicia.
 
Praia do Camilo
Praia do Camilo
Uno de los días aprovechamos para dar un paseo en barca desde la Praia de Dona Ana por los acantilados y grutas de la costa de Lagos. Un paseo muy recomendable, en la que se pueden observar formas muy curiosas de las rocas y un agua muy limpía (y fría de cojones, aunque me bañé todos los días).
 
Dándome un bañito en el Atlántico
Dándome un bañito en el Atlántico
Una curiosidad que nos pasó también en Lisboa: Por la mañana hace más calor que por la tarde. Especialmente en Lagos, el viento del Atlántico gira de dirección de la mañana a la tarde y hace que la sensación térmica baje bastante. El viento hizo imposible estar en la playa más grande (Meia Praia) más de una hora ya que parecía que estábamos en una tormenta de arena.
 
Grutas de Lagos
Grutas de Lagos
No me he puesto a describir los paisajes, playas y otros monumentos, pero para eso ya he puesto unas pocas fotos. Sí que es cierto que quizá nos faltó visitar otros sitios como Monchique o Silves, pero había muchas ganas de playa y el tiempo acompañaba para ello.
 
Vida nocturna en Lagos...
Vida nocturna en Lagos…
Por lo que he visto, un viaje por el Algarve es altamente recomendable. En Lagos hay unas de las mejores playas en las que he estado y toda la línea de costa con sus acantilados es una maravilla. La región tiene también restos históricos bastante interesantes y se come bien y barato.
Hasta aquí la primera etapa del viaje a modo de resumen. Próximamente hablaré un poco de la segunda etapa en Lisboa.

¿Qué come la gente en la oficina?

Llevaba unas cuantas semanas sin escribir. No problem, una vez que ha pasado St. Patrick’s y que ya hemos cambiado al horario de verano vuelvo a la acción. Por cierto, como ya comenté por las redes sociales, el día de St. Patrick’s en Dublín… Regulero. Dejémoslo ahí.

Uno de los temas que me tiene fascinado en Irlanda es el de la comida. Intento no caer en las garras de la comida basura en cualquiera de sus variantes, aunque me lo ponen realmente complicado. De hecho en breve van a abrir un Mc Donald’s y un KFC a 50 metros de la oficina.

Lo reconozco, a veces recurro al Subway cuando no traigo tupper a la oficina. También me apunto cuando hacen un “Pizza Friday”, un “Burrito Friday” o la gente trae (y cocina) tartas normalmente con un fin benéfico/recaudatorio, aunque a veces la gente trae dulces porque le da la gana.

Sin embargo, intento no traer las marranadas que se trae la gente para comer a la oficina. Estas marranadas pueden incluir cosas como:

  • Dos rebanadas de pan de molde tostado con una lata de “beans”.
    Beans & bread
  • Un sandwich de lo que sea con patatas fritas dentro del sandwich.
    potato-chips-in-a-sandwich
  • Una sopa tipo “Cully & Sully” calentada en el microondas hasta alcanzar temperatura de lava ardiendo.
    soup
  • Un tazón de leche con cerales. Quizá por la mañana ya se han metido un “Irish breakfast”, quién sabe.
  • Unos noodles de sobre o de lata.
  • En general, cualquier cosa precocinada. No les gusta cocinar, nunca.

Ver una ensalada en el comedor es tan raro como ver la nieve caer en Sevilla. Menos mal que la mayoría de mis comidas las cocino yo, porque si siguiera el “Irish way of life” ahora mismo estaría en forma. En forma esférica, por supuesto.

Superando la “saudade”

Hay palabras en algunos idiomas que son difíciles de traducir, algunas incluso imposibles. Una de estas palabras es “saudade”, que se utiliza en portugués y gallego y se encuentra en el diccionario de la RAE tal cual. Saudade se define como “Soledad, nostalgia, añoranza”, normalmente amplificada por la distancia.

En estos casi 9 meses que llevo por Dublín he tenido este sentimiento más de una vez. Por muy bien que esté por aquí en la mayoría de los aspectos siempre llega un momento en el que echo de menos a familia, amigos y en general la vida que tenía en Zaragoza. Una vida que no sé si volverá o no, en estos momentos no lo tengo claro.

Una vez que uno sale fuera, hay que intentar disfrutar de la experiencia lo máximo posible y pensar lo justo en lo que se deja atrás. Es cierto que conocer otro país enriquece. Irlanda, con sus luces y sus sombras, es un país que merece la pena al menos para visitar y conocer su cultura, sus paisajes y su gente. ¿Merece la pena vivir aquí? Depende.

Hay días que me siento muy a gusto por aquí. Otros días (cada vez menos) cogería un avión y me iría a casa… O ahora en invierno me iría a un sitio cálido. Bueno, eso creo que lo haré en breve :) Viajar es uno de mis métodos anti-saudade preferidos, así como recibir visitas de vez en cuando como una que tengo para esta semana.

Entre la cada vez más numerosa colonia española y de otros países en Irlanda creo que existe la sensación de estar en este país “de paso”. Mucha gente viene por aquí un tiempo y luego vuelve a casa o se va a otro sitio. Este sentimiento está en sintonía con una de las características típicas de los irlandeses: Son un pueblo de emigrantes.

Mucha gente tampoco soporta el tiempo aquí. No hace excesivo frío en invierno, raramente nieva, pero el viento y la lluvia resultan bastante cansinos. Eso sí, el tiempo variable que hay por aquí hace que se vean bastantes de estos en cualquier época del año…

Double Rainbow

… Aún no he podido comprobar si al final del arcoiris se encuentra un Leprechaun con su olla de monedas de oro, pero lo seguiré intentando :)

La “Armada Invencible” en Irlanda

En mis primeras semanas en Dublín fui a hacer el Free Tour a pie. Es bastante recomendable, ya que por un precio económico (la voluntad) estás un buen rato visitando varios monumentos de Dublín mientras el/la guía va enlazando con la historia (generalmente triste) de Irlanda.

El guía que nos tocó, un simpático gallego, nos contó una breve historia sobre la presencia de los españoles en Irlanda. Después de acabar la visita sentí curiosidad por conocer más de la historia de cómo a finales del siglo XVI parte de la Armada Invencible naufragó en la Isla Esmeralda.

Para no meterme en terreno pantanoso, ya que al final cada uno cuenta la historia como le conviene, me centraré en el legado de la Armada en Irlanda. Tras las batallas con Inglaterra en el Canal de la Mancha la Armada rodeó por completo las Islas Británicas llegando al Atlántico Norte tratando de evitar las costas de Irlanda, pero algunos barcos acabaron naufragando.

Se encontraron restos de barcos españoles por toda la costa atlántica de Irlanda, mención especial al pequeño pueblo llamado Spanish Point en el Condado de Clare cerca de los Cliffs of Moher. A pesar de todas las penurias, la historia cuenta que la mayoría de los barcos consiguieron regresar a España.

Una de las curiosidades/leyendas de esta aventura irlandesa es el hecho de la introducción de la patata en Irlanda. Los españoles, que habían traído la patata desde América, la llevaban en los barcos para alimentarse… Y los irlandeses se dieron cuenta de que la patata se podía cultivar bastante bien en esta isla. Hoy en día sigue siendo la base de la alimentación por estos lares.

Irlandeses y españoles tenemos bastantes cosas en común, entre ellas un claro enemigo histórico: Los ingleses. Los irlandeses consideran héroes a los soldados españoles de aquella época, algunos incluso se establecieron aquí. Es bonito como algunos irlandeses se refieren a nosotros llamándonos “hermanos” :)

 

Spanish Point: Monolito inaugurado por Juan Carlos I en 1988 que recuerda el naufragio del San Esteban y el San Marcos.
Spanish Point: Monolito inaugurado por Juan Carlos I en 1988 que recuerda el naufragio del San Esteban y el San Marcos.

El retorno. Arrancando el 2014

Volver a la normalidad después de 15 días de vacaciones no es fácil. Se hace también un poco raro cuando esos 15 días los has pasado en casa, viendo a familia y amigos y vuelves al “exilio” en el extranjero. Lo pongo entre comillas porque es un exilio voluntario.

El retorno en sí es un poco cansino, ya que veo imposible que haya nunca un vuelo Zaragoza – Dublín. En un sólo día fui en coche, tren (AVE y cercanías), avión, bus y tranvía. Por suerte todo fue bien, incluso Ryanair está dando menos por saco que antes y eso se agradece.

Dublín es ahora una ciudad en estado de resaca después de las navidades. Muchísima menos gente en la calle, van desapareciendo los adornos y los reno-coches y las rebajas adornan los escaparates de las tiendas. Todo parece normal, incluido el tiempo variable y ventoso que me encontré nada más bajar del avión.

No he hecho ningún propósito para este año, ni bueno ni malo. Los planes a largo plazo y yo no nos llevamos bien, así que de momento voy a seguir con la filosofía del Carpe Diem.

Amanecer en Dundrum

… Y llegó la navidad

Sip, ya llegó. De hecho aquí en Dublín llegó hace tiempo, ya que para cuando estaban todavía retirando la parafernalia típica de Halloween uno ya podía ver cómo iba asomando la parafernalia navideña. Desde hace tiempo esta época del año no me motiva mucho, aunque por estas tierras parece que la motivación es enorme. Lo demuestran por ejemplo los coches adornados con cuernos de reno  y nariz roja, aunque lo mejor fue esta moto que me encontré al lado de la oficina. La bautizamos como “Renocicleta”

Renocicleta

Aparte de horteradas como esta está claro que el consumo se dispara, y pasear por el centro de Dublín o entrar a un centro comercial se convierte en una carrera de obstáculos. No es algo que me pille por sorpresa pero sin tener los datos puedo asegurar que la gente se gasta mucho más dinero que en España por estas fechas. Aunque (al menos este año) no viviré unas navidades irlandesas y de momento sólo puedo contar el “antes”. El “después” incluye una bonita época de rebajas, pero eso ya será otra historia.

Algo también típico por estas fechas son las cenas de empresa. Yo tuve la mía ayer, y esa es la razón por la que estoy aquí un sábado por la noche en casa escribiendo. Bueno, la resaca no ha sido muy severa pero creo que debería reservarme para las comidas familiares y juergas que se avecinan. O quizá es que me estoy haciendo viejo… Baaaaah. Salir salgo igual, pero me empieza a costar un poco recuperarme al día siguiente. Por cierto, impagables los modelitos de mis compañeras de trabajo que me hicieron recordar este post que escribí en agosto.

En breve iré de vacaciones a Zaragoza y me juntaré con familia y amigos. Seguro que eso será lo mejor de la navidad. Creo que este año sí que podré decir que he acabado bastante mejor de cómo empecé. Todavía tengo varias cosas que pueden mejorar, pero creo que alguna de esas cosas, si no todas, mejorarán en el 2014. En fin, para aquell@s que creen algo en la navidad y todo eso, como dicen por aquí… Nollaig shona dhuit!

Nollaig shona dhuit